Lecciones de cada día

LECCIONES DE CADA DÍA

'La Verdad' de hoy mira al futuro con un equipo de profesionales que cree en lo que hace. En la foto, aparecen el delegado editorial en Cartagena, Gregorio Mármol, los periodistas José Alberto González, Antonio López, Fina Giménez y Francisco J. Moya, los fotógrafos de AGM José María Rodríguez, Antonio Gil y Pablo Sánchez, así como José Miguel Cegarra, delegado de CM Levante, comercializadora de publicidad de 'La Verdad'. La foto la completan Paqui Plazas, Esther Guijarro y Ana Belén Rodríguez, de CM Levante, y Yolanda Martínez, becaria multimedia. Faltan en la imagen Antonio Martínez y los colaboradores Maite Fernández, Rocío González, José Monerri y Guillermo Jiménez. :: JUAN C. CAMPOY

Era un crío cuando, sin saber qué me depararía el futuro, pisé por primera vez la Delegación de 'La Verdad' de Cartagena. No recuerdo ni el motivo ni quién se desenvolvía entre computadoras gigantescas que, años más tarde, supe que se manejaban sabiendo más matemáticas que gramática.

Mi único recuerdo claro de aquella visita fugaz a esa redacción austera en un piso de la calle San Francisco era la charla en voz alta que mantenían unos tipos sobre cosas que habían sucedido aquel día. Deduzco que repartían el trabajo para colocar en las páginas la información que traían fresca de la calle.

Son rutinas que, como liturgias, perduran al paso del tiempo y de la gente. No sería capaz de recordar ahora ni a la décima parte de los que en estos años han dejado sus informaciones en estas páginas, pero sí lo soy de garantizar -aunque suene a tópico- que todos ellos trabajaron con honestidad y seriedad para dar a la sociedad lo que le corresponde: información. Lo aseguro porque eso es lo que se encuentra el novel cuando pisa por primera vez la Redacción. Y eso es así porque, desde que Antonio González-Conejero abrió camino en 1959, dichos valores han sido transmitidos de generación en generación, enriquecidos por periodistas de correcta trayectoria.

Pero no hay periódico si no hay hechos que contar. Por su dinamismo social, la comarca cartagenera es fuente continua de noticias que a menudo trascienden sus fronteras. Por eso 'La Verdad' abre cada día una ventana desde la que se ve mucho más allá de Cartagena; que permite comprender la importancia de las diputaciones rurales en el desarrollo municipal, que muestra el crecimiento de municipios limítrofes -como Los Alcázares, Fuente Álamo o La Unión- y desde la que se divisan los mares Mediterráneo y Menor, que tanta influencia tienen en nuestra vidas.

Trabajar en un periódico es vivir en la calle. Y vivir en la calle es ver de todo. En los últimos tiempos hemos sido testigos de los últimos coletazos de la grave crisis industrial y minera que afectó a la comarca a comienzos de los año noventa, pero también del despegue turístico que ahora, también con crisis, tiene como buque insignia el museo del Teatro Romano.

Muchas cosas ocurrieron entre lo primero y lo segundo, y para ellas todavía hay algún minuto de conversación entre compañeros porque fueron 'pisotones' que dejaron huella y aprendimos alguna pequeña/gran lección: el desfalco de fondos en el antiguo juzgado número 4 en el año 1995, el doble asesinato de Lo Campano cometido por 'El Macarrón', las frecuentes visitas de los Reyes a Cartagena, el despegue de las fiestas de Carthagineses y Romanos, la creación de la Universidad Politécnica, el desenmascaramiento de la red de apoyos que ETA tenía en la comarca, el 'Cordobazo' que dejó al Cartagonova FC a las puertas del ascenso a Segunda en 1999, las movilizaciones contra la peatonalización del casco histórico de Cartagena, los viles asesinatos de violencia de género...