Presente en nuestras vidas

Hace cincuenta años 'La Verdad' sufrió una pequeña transformación: de 'La Verdad' en Cartagena pasó a ser 'La Verdad' de Cartagena al iniciar una edición especial para la segunda ciudad más importante de la Región. Fue una inteligente estrategia editorial para ganarse a una ciudad que añoraba un periódico propio. Desde entonces hasta ahora 'La Verdad' de Cartagena ha estado presente en la vida de miles de cartageneros (en la mía también desde que llevaba pantalones cortos) y se ha consolidado como un instrumento informativo imprescindible para conocer y comprender el último medio siglo de una ciudad trimilenaria, que ha sabido dejar atrás los días sombríos y mirar al futuro con esperanza.

 


Periodismo de muchos quilates

Pienso en Cartagena y se me alegra el cuerpo. Me da buen rollo. Allí pasé dos años justos hace ahora una década, como delegado de 'La Verdad', y tuve la suerte de disfrutar en primera persona del espectacular despegue que ha protagonizado la ciudad en los últimos tiempos, y que este periódico ha ido relatando puntualmente; unas veces con emoción cómplice y otras de forma crítica, pero siempre al servicio de los lectores. ¡Siempre a sus órdenes, queridos lectores! Me sorprendió la ciudad y me sorprendió el personal -¡un equipazo!- que trabajaba en un segundo piso de la calle Puerta de Murcia, un edificio histórico con vistas de lujo a las procesiones y al divertido hormigueo del centro urbano. Allí me encontré con un grupo de profesionales que ponía cada día en el papel periodismo ciudadano de muchos quilates: ni más ni menos que el que exige una comunidad de lectores que siempre se ha involucrado con pasión en los asuntos municipales.

 


La ciudad crea dependencia

'La Verdad' de Cartagena ha cumplido 50 años y sigue generando adicción. Medio siglo de vida de un periódico como éste da para mucho, pero sobre todo para pensar en lo que aún nos queda por hacer, sea de la manera que sea, y utilizando el soporte necesario para seguir informando, opinando, analizando y, en definita, enviando mensajes que den fe de que somos, de que La Verdad es, un medio que está muy vivo y comprometido con las libertades y la democracia. Soplo las velas de estos cincuenta años de 'La Verdad' de Cartagena con la emoción y el recuerdo de haber trabajado mano a mano con grandes periodistas como son Paco Ferreño, Andrés Pastor, Juan Redondo, Manolo Ponce o Guillermo Jiménez. Sin olvidar, porque se trata de una persona inolvidable, a José Monerri. El periodista cartagenero por excelencia. El que siempre está y siempre te ayuda con el mejor consejo. Mirar atrás con los ojos con los que lo vi entonces, a mediados de los noventa, me permite valorar mejor la importancia del cambio que ha experimentado Cartagena. Una ciudad que, como 'La Verdad', también crea dependencia y que se ha visto retratada cada día, desde hace medio siglo, en las páginas de su periódico.

 
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