Adiós a los tranvías

'La Verdad' abre su primera delegación en la plaza de San Francisco
'La Verdad' abre su primera delegación en la plaza de San Francisco
Es el penúltimo año del mandato del alcalde Miguel Hernández Gómez y, como todo lo que comienza acaba, terminan de prestar sus servicios los tranvías en Cartagena. Su andadura por las vías de territorio ícue se inició en 1893, de aquella manera, con animales tirando de ellos -las tercas mulas se llevaban la peor parte- y en sus mejores tiempos la línea en dirección al barrio de Los Dolores, con 5 kilómetros, y la que transportaba personal a Los Molinos (Barrio de Peral) se desarrollaba a lo largo de 3 kilómetros. A finales del siglo XIX su tarifa era de diez céntimos el billete.

En 1898, se puso en movimiento la compañía belga Tramways de Carthagène Societé Anonyme Belge, y en diciembre de este mismo año presentó el proyecto de la línea Puertas de Madrid a Los Molinos, que fue aprobada en mayo de 1899 por la autoridad.
Los tranvías cartageneros, ya con la electricidad moviéndolos, contaron con un personaje muy popular, llamado Moisés, que ejercía de inspector y cobrador. Su imagen era la de un hombre con unos exagerados -lo serían hoy- mostachos, acaso como los de un general prusiano.

En lo cultural, el profesor Ginés García Martínez, edita un libro sobre los molinos de viento, después de recorrer el Campo de Cartagena. Él, que es cronista oficial, da cuenta de que en La Palma hay ocho molinos de los de sacar agua, de los que funcionan cinco. Ninguno de ellos se los topó Rocinante con don Quijote cabalgando. Otra pincelada cultural y de la tierra la da el estreno, para la Semana Santa, del trono del Santo Enterramiento de Cristo, obra del alicantino Vicente Gomis, con grupo escultórico del murciano Juan González Moreno. Los marrajos disfrutan con esta novedad.

Cartagena tiene un censo de población de 120.000 habitantes y los de la estadística municipal van y dicen que este año nacieron 1.209 hombres y 1.271 mujeres.
El pintor Nicomedes Gómez, que fue oficial del Aire del gobierno de la República y estuvo exiliado hasta 1957, creó una colección de dibujos dedicados a la Semana Santa y realizó una exposición. Nicomedes había sido alumno de Andrés Barceló, en La Económica.

De ello informa La Verdad, que en septiembre abrió su primera delegación en Cartagena. Estaba en la Plaza de San Francisco.