Una rumana estrena La Manga

Los bomberos fabrican e instalan el primer semáforo en la ciudad
Los bomberos fabrican e instalan el primer semáforo en la ciudad
No se lo pierdan. La rumana Catherine Buhr Marinesco, nacionalizada francesa, doctora en ginecología y puericultura, es la primera persona habitante de La Manga del Mar Menor desde el 26 de febrero. Descendiente de la familia real yugoslava, es hija de un ingeniero adscrito a la reina María de Rumanía. La persona que estrena el censo de población manguero ocupa un pequeño y funcional bungalow de los dos que adquiere.

Tampoco se pierdan el dato: José Luis Rubio Maestre, en nombre de las sociedades promotoras, le regala a Catherine un valioso llavín de 85 brillantes con esta frase grabada: Al primer habitante de La Manga. Ella corresponde invitando a un refrigerio a los albañiles, carpinteros, electricistas y demás personal que trabajaron en la obra.

La doctora no ocupa la vivienda ocasionalmente sino para largas temporadas, pues ya no ejerce la profesión y dispone de tiempo. Sufrió un accidente de automóvil y su cuello lleva un collarín. Prefiere la tranquilidad de La Manga.

La pincelada de distinciones la protagoniza el sargento cartagenero Arturo Díaz Gallardo al recibir la medalla de la OTAN. Es uno de los 43 miembros del Estado Mayor de la Alianza seleccionados de entre los 70.000 que trabajan en ella.

Se sabe, por cálculos de un experto, que el año comenzó en Cartagena con el consumo de 5.000 kilos de uva en la Nochevieja, a 15 pesetas el kilo. Nada se dice del cava. Asimismo, dulce y duradero es el matrimonio que habita en la calle Saura. Antonio Soto Mateo e Isabel Aparicio Pérez llevan 71 años casados. 95 años tiene él y 89 su mujer. Al varón no le han visitado jamás los médicos y sólo toma rabogato y bicarbonato. Barato le sale a la Seguridad Social.

En el cine Máiquez se estrena, con lleno, la película Franco, ese hombre, en función de gala para la campaña de Navidad, y a la entrada la Banda de Música del Tercio de Levante interpreta marchas militares. Con mucha marcha también se procede al montaje y colocación del Submarino Peral, que ya ha abandonado el Arsenal. El sumergible estaba seccionado en tres partes, soldadas entre sí, y lo instalan en el paseo del Muelle, mirando al mar.

Los bomberos construyen e instalan en la fachada de su Parque, frente al Cuartel de Instrucción, el primer semáforo de la ciudad. Lo hacen como medida de seguridad para la salida de sus vehículos a la calle. Este primer semáforo está hecho con chatarra, faros de coches viejos y, claro está, de acuerdo con el código de circulación.