Muere Carmen Conde

El hermano mayor californio, Carlos Ferrándiz, traumatólogo de profesión, se siente generoso y aumenta en 90 los cofrades con derecho a voto durante sus cuatro años de mandato. Aprobó además 131 ascensos. Y puestos a escribir de ascensos se deja constancia aquí de que el cartagenero Sebastián García Raja, comisario de la Policía Nacional, ha sido ascendido por el Ministerio del Interior para ocupar la jefatura superior de Cantabria. García Raja tiene 56 años y lleva treinta y cuatro en el Cuerpo.
El único buque que ha llevado el nombre de la ciudad de Cartagena, el remolcador de altura A-41, es retirado del servicio activo en el muelle Don Juan de Borbón del Arsenal y en presencia del almirante José Zea Salgueiro. Pone fin a 42 años en la mar y contaba con una dotación de 47 hombres. Tiempo para la nostalgia que contrasta con la feliz primera boda civil en el salón del Casino cartagenero, por las obras del Palacio Consistorial. La celebra, el 13 de diciembre, la concejal de Atención Social, María Dolores Soler.
Una noticia sentida, por luctuosa: la de la muerte en Madrid de la académica Carmen Conde, a los 88 años. La escritora cartagenera ha sido la primera mujer en ingresar en la Academia de la Lengua. Desaparece una figura de las letras y desaparece (no es comparable, claro) el muy popular mercadillo dominical de El Lago o plaza de La Merced. Tan sólo un vendedor presenta una reclamación en contra de la decisión municipal. Juan Desmonts apunta desde el Ayuntamiento que «sólo queremos que haya un mercado seguro y legal».
Al Ministerio de Defensa se le ocurre subastar la antigua cárcel militar de Santa Lucía y sitúa el precio mínimo en 293 millones y medio de pesetas por más de cincuenta mil metros cuadrados, de los que unos 5.500 son edificables. Otra sesuda ocurrencia al hilo de las buenas ideas es la del Ayuntamiento al buscar acuerdos para no subir el precio del agua los próximos tres años. Casi nadie lo cree, pero es verdad que ha enviado a Repsol un informe en el que reclama que abone las tarifas que corresponden como empresa privada. Vale.
Mas no todo les sale bien a los munícipes: UGT denuncia que la Policía Local no tiene talonarios para poner multas. Es como ir a la guerra sin balas. El problema radica en que el Ayuntamiento debe dinero a la empresa proveedora de dichos talonarios, y ésta decide cortar el suministro.