Remojón en La Torre

Remojón en La Torre
DECEPCIÓN. Los niños en la carpa tras la suspensión; a la derecha, la pista. / JUAN LEAL

Duró tan sólo media hora. Pero fue suficiente para inundar calles y avenidas en La Torre Golf Resort, obligar a suspender del entrenamiento vespertino de Israel y calar hasta los huesos a los jugadores españoles y a los niños que estaban en las gradas viéndoles entrenar.

Media hora de locura. Parecía como si hubieran abiertos los grifos en el cielo y soltado el agua. Al estilo de lo que una hora y media antes había sucedido en Murcia -sólo que sin granizo- la tromba de agua que cayó sobre las instalaciones de La Torre Golf Resort fue auténticamente espectacular.

El resultado fue que todos acabaron calados hasta los huesos, que la pista se encharcó en cuestión de minutos y que hubo que salir corriendo para buscar un resguardo.

Habían acudido con toda la ilusión del mundo. Cincuenta niños, jugadores de la Escuela de Tenis de Torre Pacheco, iban a ver cumplido un sueño: ver entrenar a los jugadores del equipo español de la Copa Davis y luego mantener un encuentro con ellos para que les preguntaran todo lo que quisieran; desde temas tenísticos hasta cosas curiosas. Los Costa, Ferrer, Ferrero, Robredo y Feliciano se iban a prestar gustosamente a satisfacer la curiosidad de los chavales, que tienen en ellos a unos ídolos del deporte que han elegido.

Sin embargo nadie contaba con una invitada especial: la lluvia. Y eso que todo había comenzado perfectamente. Los chavales vieron el último cuarto de hora del entrenamiento del equipo español e incluso llegaron a conseguir que los jugadores les firmaran autógrafos.

Pero de repente se abrió el cielo y aquello fue el diluvio universal. Los chicos se refugiaron debajo de las gradas, pero siguieron mojándose mientras los jugadores se iban a la carrera hacia los vestuarios.

Todo ello como consecuencia de que se suspendiera la charla-coloquio con los jóvenes jugadores, que lo que necesitaban era ir a cambiarse la ropa mojada.

No habrá problemas

El agua también afectó a la pista de tierra batida. Como se aprecia en las imágenes, los charcos abundaban y la tierra estaba empapada. Eso no hubiera ocurrido de haber tenido la lona puesta. Pero fue todo tan rápido que no dio tiempo a ello porque cuando cayó la tromba estaba acabando el entrenamiento.

¿Afectará eso al desarrollo de la eliminatoria? Los entendidos afirman que no, porque si no llueve más de esa forma hay tiempo suficiente para que se seque y quede en perfectas condiciones, sobre todo si no se pisa hoy jueves, lo cual es probable habida cuenta de que por la mañana se celebra el sorteo de los partidos en el Centro Escénico de Torre Pacheco.

Y es que desde que los jugadores de los dos equipos llegaron a La Torre no ha habido un día que no haya llovido. El agua ha obligado a suspender varios entrenamientos y siempre ha estado amenazante... hasta que ha explotado.

La Torre era ayer por la tarde, a eso de las cinco de la tarde, una especie de Venecia. Sus calles y rotondas parecían los canales de la ciudad italiana. Menos mal que como la tromba duró poco y la temperatura ambiental era calurosa, unido al buen alcantarillado de las calles, el agua desapareció en cuestión de otra media hora desde que finalizó el aguacero.

Pero eso no evitó que todos acabásemos calados hasta los huesos...

 

 



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