Intervención de Clemente García en la XXXIII Asamblea General

Querido Presidente, Miguel, y expresidentes de CROEM.
Excmos. e Iltmos. Sras. y Sres.
Queridos amigos:

Permitidme que salude de manera especial a Manolo Pérez de Lema. No sabes la alegría, querido amigo, la satisfacción y el honor que me proporciona tu presencia en esta Asamblea. Recuerda muchas cosas y significa otras de incalculable valor en estos momentos. Gracias, Manolo, por todo, y por tu presencia en este acto empresarial que sirve, también, para recordar tu extraordinaria gestión y tu sentido de región.

He solicitado licencia para decir unas breves palabras en la hora del relevo en la Secretaría General de CROEM, motivado por el hecho más natural del mundo: cumplir setenta y cinco años, rebasando las previsiones más optimistas del Gobierno de España en cuanto a jubilación. Lo hago después de más de treinta y dos años al servicio de los empresarios de la Región, que darían para una extensa intervención, pero debo limitar mis recuerdos y mis sentimientos.

• Sr. Presidente; Sras y Sres. Empresarios que integráis esta Asamblea General: con espíritu y hasta con disciplina, os digo:

¡MISION CUMPLIDA. RETORNO A BASE!

Aquí y en posición de firme y saludo debiera concluir mi intervención, porque una jubilación no tiene que dar para más.

• Es momento en el que debo expresarles con sinceridad una serie de sentimientos porque a un Secretario no le corresponde hacer balance. Solo pretendo deciros:

1) Gracias por permitidme servirles durante algo más de tres décadas. Ha sido un honor, un orgullo y una satisfacción hacerlo, y les pido perdón por los fallos que he podido cometer.

2) Gracias por el ejemplo recibido. Hay que estar cerca de los empresarios para saber de su fortaleza para asumir riesgos; de su profesionalidad; de su humanismo; de su entrega; de la función social que cumplen cada día. Yo estuve próximo y puedo dar testimonio de todos esos valores y actitudes. Por eso os doy las gracias.

3) Gracias por vuestra generosidad para conmigo. Creo que no reúno los méritos que en otras ocasiones habéis citado, y no incurro en falsa humildad al afirmarlo. He sido feliz trabajando para vosotros y, por vuestra mediación, para la región de Murcia, que es un proyecto que MERECE LA PENA. Si, además, habéis premiado en exceso mi trabajo, me considero doblemente pagado. Esta “indemnización de afecto y cariño” supera en mucho cuanto pudiera esperar, porque también vosotros, en conjunto, representáis un PROYECTO que bien merece la pena entregarse a él.

4) Y gracias por el afecto y amistad que me habéis demostrado. Son los activos más importantes del patrimonio de mi familia y garantizo que presumiré de ellos porque nos prestigian.

Queridos amigos:

A partir de aquí debiera descender al detalle que aporta la historia con cita de personas y recuerdo de hechos y circunstancias. Pero entiendo que no es momento procesal oportuno por lo dilatado que sería. Sin embargo, en este apartado no puedo dejar de citar a los cuatro Presidentes que me dieron su confianza y con los que tuve el honor de colaborar. Me refiero a José Luis Villar (al que envío mi oración agradecida), a Francisco José Vicente Ortega, a Tomás Zamora, y al actual, Miguel del Toro. Todos ellos verdaderos líderes, prestigiosos empresarios, que dieron y dan dedicación a lograr la unidad y en defensa de intereses generales. Cada uno en su tiempo –cuyas circunstancias fueron diferentes- fueron extraordinarios. Mi sincera gratitud por tantas cosas y, por su mediación, a cuantos empresarios estuvieron vinculados a CROEM o solicitaron su colaboración.

No me es posible mostrarles la “galería de personas y retratos” de cuantos conformaron los órganos de gobierno de CROEM. Se haría interminable. De aquí mi ruego de que se den por aludidos quienes formaron parte de Comisión Ejecutiva, Junta Directiva y Asamblea General. Pienso que tendré –porque la buscaré- oportunidad de hacerlo con la expresividad que merecen.

Capítulo esencial lo representa el personal de la casa, los compañeros de viaje en el quehacer de CROEM. El otro día me ofrecieron un encuentro en el que el cariño recíproco fue el principal protagonista. Les debo este reconocimiento público y un beso. Sin ellos, tengan la seguridad, nada habría sido posible.

Y en este apartado tan importante están los Secretarios Generales de las diferentes Asociaciones Empresariales, en los que tanto me miré y a quienes valoro extraordinariamente por la gestión de cada día y por su entrega. Tendría que citar a todos, pero ante la imposibilidad permitidme que os abrace en la persona del decano, entrañable para mi, Arsenio Sánchez. También una petición: prestarle a Pepe Rosique la misma colaboración y confianza que me habéis dado a mí. Tenéis un Secretario extraordinario.

Más allá de las puertas de la Confederación es tremenda la relación de instituciones y personas a las que tendría que citar, y éste acto no lo permite, al menos con la extensión necesaria por justa. Permítanme una breve cita:

• Siempre creí en la función de las Organizaciones Sindicales, de todas, pero especialmente de UGT y CC.OO., con quienes he compartido tiempo, proyectos y también discrepancias. Sois necesarios. Queridos Antonio y Daniel, yo os debo este reconocimiento y mi gratitud personal, con el ruego de que la hagáis llegar a vuestros colaboradores más inmediatos, todos ellos amigos y compañeros. A lo largo de este tiempo nos hemos educado en el respeto mutuo y hemos sabido coincidir en la defensa del interés general. Por eso es inevitable que recuerde a vuestros antecesores y amigos para siempre: Paco Solano, Pedro Mompeán, Victor Meseguer, Antonio López Baños (desde la oración sentida), por UGT. Y a Emilio Petri, Pepe Cánovas y José Luis Romero por CC.OO. Gracias a todos. Por cierto. El otro día recibí la llamada de Cándido Méndez sumándose a la felicitación colectiva.

• Al Consejo Social de la Universidad de Murcia en el que tantos años participé, y los diferentes Rectores de nuestra Universidad con quien pactamos tantas cosas. Y junto a ellos, la Fundación Universidad-Empresa, tan necesaria para el futuro regional.

• Al Consejo Económico y Social (CES) con su extraordinario Presidente a la cabeza, Antonio Reverte Navarro, ejemplo de profesionalidad, objetividad, y equilibrio en la defensa de los intereses de la Región. Me corresponde dar fe de ello porque acaso, con el propio Presidente, soy el más antiguo de sus miembros.

• A las Cámaras de Comercio. Hubo tiempos de discrepancia y de coincidencias, pero, en definitiva prevaleció el sentido empresarial y la colaboración fue efectiva.

• A los grupos políticos que desde 1979 ejercieron responsabilidades de gobierno, les debo gratitud por las deferencias que siempre tuvieron conmigo, todos ellos sin excepción, y podría relatar la intensidad del dialogo social desarrollado, pieza clave para la convivencia pacífica y para el crecimiento económico.

En este apartado tendría que detenerme en los Consejeros que ejercieron desde el principio (1979/2011), a los que debo reconocer su labor, pero también el trato que me dispensaron.

En definitiva. Hemos vivido un largo trecho fraguando nuestra Autonomía. Fue y es un proyecto apasionante que a todos nos convoca. Y en esta perspectiva quiero hacer especial y concreta referencia a quien inicia la próxima legislatura, Ramón Luis Valcárcel Siso, en una etapa esencial para recuperar la senda del crecimiento. Creo estar en condiciones –después de una observación de 16 años- de pregonar sus méritos y buen hacer, y que yo le debo, como ciudadano pero también como Secretario General de esta Confederación, agradecimiento por tantas cosas. Mi respeto y admiración a él y también para Charo a la que envío un besico. En todo caso, expresarle la certeza de que triunfará en esta compleja y difícil etapa que ahora comienza.

• Debo terminar deteniéndome en un apartado importante. Me refiero a los Medios de Comunicación Social. A los “periodistas” a los que hacen la información de cada día, o los reportajes especiales, o las entrevistas personales o las fotografías. Quien me conoce bien sabe de mi valoración de estos profesionales dedicados a facilitar nuestro conocimiento de la realidad; y que soy defensor de esos fundamentales derechos del derecho a informar y de la libertad de expresión.

Gracias, queridos amigos. Por todo, por la crítica y por el buen juicio. Creo que sois necesarios a esta sociedad, y a todos los efectos.

• Y a la sociedad, en general, mi gratitud. He recibido tanto de ella que me convierte en “deudor insolvente” para pagar tanta generosidad. Algo de mi tiempo dedicaré a devolverle, aunque sea mínimamente, lo mucho que de ella he recibido.

A todos, ¡que Dios os lo pague! ¡y os bendiga!. Gracias por todo pero, sobre todo, por esta indemnización en forma de afecto que me habéis dado. Es lo más importante.

Hasta siempre.

 

 

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