Las patronales del Mediterráneo piden al Gobierno que priorice la ejecución del Corredor Mediterráneo

Las organizaciones empresariales del Mediterráneo español piden al Gobierno que priorice la ejecución del Corredor Mediterráneo dentro de las inversiones en infraestructuras en el periodo 2012-2020.

La petición de Foment del Treball (Cataluña), Cierval (Comunidad Valenciana), CROEM, Asempal (Almería) y Caeb (Islas Baleares) sigue la línea de la demanda de integración del Corredor Mediterráneo como parte de las redes transeuropeas que se formalizó en la denominada “Declaración de Valencia” del 13 de septiembre de 2011. La decisión de la Comisión Europea de incorporarla en su propuesta del pasado 19 de octubre fue muy aplaudida por los firmantes de dicha declaración, que solicitan ahora que el Gobierno central lo tengan en cuenta en el apartado de inversiones para el periodo 2012-2020.

Conjuntamente con el Corredor Mediterráneo, la Comisión Europea propuso otros cuatro corredores en el territorio español. Sin menoscabo de estas infraestructuras, las organizaciones empresariales del Mediterráneo consideran de vital importancia tanto para el conjunto de la economía española como también para el de las economías individuales de cada territorio priorizar la ejecución de unos corredores ante otros, siendo necesario y adecuado realizarlo sobre la base de criterios transparentes y sujetos a una mayor rentabilidad socioeconómica. En este sentido, el Corredor Mediterráneo, a entender de las organizaciones empresariales, encabeza los mayores impactos económicos sobre la situación coyuntural económica y también sobre las nuevas oportunidades estratégicas, que de no existir dicho Corredor Mediterráneo se perderían.

Existe una oportunidad única y evidente en la ampliación del hinterland y de la actividad logística e industrial asociada a ella gracias a los nuevos crecimientos del comercio mundial que se asientan en la mayor intensidad y volumen de mercaderías con el sudeste asiático. En este contexto, los puertos del Mediterráneo español tienen una posición estratégica y privilegiada frente a los puertos del norte de Europa, siempre que dispongan de las conexiones terrestres adecuadas -en este caso ferroviarias. Por lo tanto, la conexión ferroviaria de todos los puertos del Mediterráneo, sin excepción, debe ser parte ineludible del Corredor, que garantiza además menores impactos medioambientales y la erradicación de la cuota testimonial del ferrocarril en el transporte por carretera.

La demanda externa ha contribuido al crecimiento económico español del orden del 1,6% al 2,5% en los tres primeros trimestres de 2011, lo que ha permitido amortiguar la aportación negativa al crecimiento de la demanda interna, que se ha situado en tasa interanual entre -0,7 y 1,7%, en función del trimestre. Es decir, que el nivel de crecimiento que ha tenido la economía española ha provenido en exclusiva del sector exterior, por lo que todo aquello que promueva la expansión de las exportaciones tendrá un impacto positivo sobre la actividad económica. En este sentido, los últimos datos de comercio exterior para el año 2011 apuntan a un crecimiento del 15,4% que reafirma el fuerte ritmo de la exportación que también se produjo en el año 2010 que fue del 16,8%.

El Corredor Mediterráneo discurre por el territorio exportador por excelencia y permitirá activar la inversión extranjera, aumentar la competitividad de los productos españoles y, en definitiva, generar mayor riqueza productiva y trabajo estable para la ciudadanía.

Las nuevas realidades del comercio exterior mundial, que van en detrimento del Eje Atlántico y con mayor potencia en el eje del Pacifico, han vuelto a poner el mar Mediterráneo en el escenario mundial, gracias a las economías de costes y medioambientales que se producen en el comercio de Asia y Europa. En este sentido, los puertos españoles, y especialmente los del Mediterráneo, disponen de una oportunidad de primer orden para ampliar su hinterland hacia Europa y que precisa de las infraestructuras terrestres para desarrollarla. En este contexto, la disponibilidad de la infraestructura ferroviaria resulta indispensable, tanto por motivos económicos como medioambientales, así como por la potencial y destacada creación de empleo, que se deriva no solo de su construcción sino de la explotación de la misma por los sectores económicos.

Por todo ello, el empresariado del Mediterráneo español considera que en momentos de crisis económica resulta indispensable priorizar unas inversiones respecto de otras para optimizar los recursos disponibles. De ahí que , con independencia de otras redes o corredores que se consideren necesario desarrollar, el Corredor Mediterráneo tiene que ser una infraestructura prioritaria y debe de ejecutarse con la mayor celeridad, cumpliendo los plazos, e incluso acortándolos, para avanzar sustancialmente en esta infraestructura de aquí al 2020.
 

 

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