LOS MEJORES 2011
Los mejores de la música

Las voces de Alondra Bentley, Sean Frutos y Carlos Tarque combinaron de fábula con la Orquesta Sinfónica de la Región, al mando de José Miguel Rodilla

Los mejores de la música

Un grupo irrepetible. Carlos Tarque, Alondra Bentley y Sean Frutos cantan acompañador por la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, bajo la mirada de su director, José Miguel Rodilla.

Tres grandes voces. Tarque, Alondra y Frutos, cerrando el espectáculo.

Homenaje al rock. José Miguel Rodilla dirige a sus músicos en la pieza que abrió la gala.

La sorpresa. Roque Baños tomó la batuta para dirigir a la Orquesta Sinfónica.

La música adquirió un elevado protagonismo en la imponente velada Los Mejores de 'La Verdad'. Fue premio y premiada, musa e hilo narrativo de un espectáculo de producción propia diseñado y dirigido por José Manuel Jiménez, director de Marketing de La Verdad Grupo Multimedia. Pero fue sobre todo un regalo para todos los invitados, no solo por la altísima calidad de lo visto y escuchado, sino también por el valor añadido de aquello que es único y difícilmente repetible. El Auditorio tiene un aforo de 1.800 espectadores, pero no duden de que dentro de unos años no serán menos de 10.000 quienes «estuvieron allí», deleitándose con las magníficas voces de Alondra Bentley, Sean Frutos y Carlos Tarque, mecidas por la imponente Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, con su director José Miguel Rodilla al mando. Hasta el galardonado Roque Baños quiso dejar su huella en tan imponente sinfonía.

En una noche de pura armonía sonora, fue la Orquesta Sinfónica la encargada de romper el silencio. Lo hizo con una pieza compuesta expresamente para la ocasión, una suerte de homenaje a la historia del rock y el pop interpretada con magia y precisión -una producción en la que ha jugado un papel clave el gerente de la Sinfónica, Pedro Navarro-. Con pausa pero sin otro intervalo que el que marcan los propios tonos musicales, sonó una partitura que fue deslizándose desde la grandiosidad de Queen ('Bohemian rhapsody') a la actualidad de Coldplay ('Viva la vida'), el factor inquietante de Alan Parsons ('Silence and I') y la luminosidad de Supertramp ('School'), para acabar levitando hasta el edén de Led Zeppelin ('Starway to heaven'). Todas inmortales, todas inmortalizadas para el recuerdo murciano en las partituras de Javier Artaza, a la sazón arreglista de todas las piezas de la velada.

Como el vino del ágape era muy bueno, no recuerdo con certeza si ya había recibido su merecido galardón el COVAM cuando Rodilla introdujo en escena a Alondra Bentley. Dice su biografía que la murciana nació en Inglaterra, pero todos sabemos que en realidad surgió de un cuento de Charles Dickens. Su dulce voz de seda y miel desafía la ley de la gravedad, como mostró al estrenar una canción inédita, 'Spring rhyme', que incluirá en su esperado segundo álbum, que en breve comenzará a grabar bajo la producción de Josh Rouse. No creo mucho en eso de los mundos paralelos, pero, si existen y son mejores, deben parecerse a las texturas melódicas de Bentley. «Es un regalo, lo de esta noche para mí ha sido un regalo que nunca olvidaré», dijo emocionada.

La Sinfónica, un seguro

El siguiente en aparecer fue Sean Frutos y, oiga, yo de sus compañeros de Second me empezaría a preocupar porque la imponente voz del cantante con mejor planta del indierock español encaja tan bien con la música sinfónica que éste se nos pasa a la lírica, eh. Seguramente 'N.A.D.A.', la canción que interpretó, fuera la que de manera más natural aceptaba el arreglo orquestal. «No quiero marcharme y que parezca que la herida ya no sangra», cantó con veracidad tal que tuve que salir a la enfermería a por tiritas. «Ha sido el mayor reto musical al que me he enfrentado hasta ahora, pero arropado por los enormes profesionales de la OSRM uno se siente seguro», me confesó a la salida.

Claro que, si hablamos de profesionalidad, de dominio escénico y de lo que se conoce como tablas, nadie como Carlos Tarque. El considerado unánimemente como el mejor cantante español de rock demostró una seguridad desde el primer acorde solo al alcance de los grandes. La canción elegida, 'Inmigrante', no es el prototipo de canción de M Clan -por otra parte, una banda cada vez menos prototípica-, pero sí de las de mayor profundidad y contenido emocional. «Cuando me lo propusieron me pareció una idea magnífica, pese al evidente riesgo que algo así conlleva. Mola poder sentirte Frank Sinatra por una noche, pero además ha sido una experiencia muy enriquecedora».

Antes de la actuación conjunta de los tres cantantes y aprovechando su subida al escenario para recoger su galardón, el compositor y coleccionista de goyas Roque Baños aceptó la cesión de batuta de Rodilla para dirigir a la orquesta de manera vehemente por las partituras de 'Torrente'. Los aplausos superaron en decibelios a las celebraciones de los goles de Falcao. Y bien, llegó la guinda del pastel, el postre conjunto, el regalo definitivo. ¿Eres de Lennon o de McCartney? Pues de George Harrison y de su 'Something'. Y de Dios Bowie, digo David Bowie, y su 'Starman'. De los duetos entre Carlos y Alondra, de la asombrosa subida de tono de Sean. De la alquimia que brotó al fusionar el candor vocal de Bentley con la clase de Frutos y la garra de Tarque.

La que posiblemente sea la mejor canción de la historia del rock, coreada por los asistentes, puso punto y seguido -ya con el nudo de la corbata aflojado- a una gala tan brillante como definitivamente histórica. Un 'highlight' en la música murciana que se recordará para siempre, del que cabe extraer la obvia conclusión del buen momento por el que atraviesa la música en nuestra Comunidad y que de algún modo viene a ratificar las palabras del director de 'La Verdad', Alberto Aguirre de Cárcer, cuando en su discurso inaugural aludió a lo esperanzador y emergente de la sociedad murciana. Va a ser que sí.

 

 

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