Marqués escondía 43.000 euros, en billetes de 500, en el trastero de su casa

Francisco Marqués, conducido al coche policial mientras los agentes sacan documentación de su vivienda. / MARTÍNEZ BUESO
Ni la moneda se libra del racismo. El dinero blanco, lícito, limpio, reside en modernas y funcionales oficinas bancarias y no tiene pudor alguno en desfilar ante los ojos de cualquiera. El dinero negro, ilícito, vive en ratoneras, en agujeros, bajo los colchones de munícipes de respetable apariencia..., y le teme a la luz tanto como un vampiro. Lo saben, por supuesto, los agentes de la Policía Nacional especializados en perseguir la corrupción, el blanqueo de capitales, los delitos contra la Hacienda Pública... De ahí que el miércoles por la noche le pidieran a Francisco Marqués, ex consejero de Sanidad y de Industria y Medio Ambiente, ex delegado del Gobierno e imputado en varios delitos por el caso Zerrichera, que les facilitase las llaves del trastero de su casa. Intuían que lo que estaban buscando, si es que tal cosa existía, no lo iban a encontrar reflejado en las anotaciones de sus cartillas de ahorro.
Perfectamente escondido, metido en un agujero como una pequeña alimaña, los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Fiscal, brigada de Blanqueo de Capitales (UDEF-BLA) hallaron un fajo de billetes, todos ellos de 500 euros, que sumaban 43.000 euros. Algo más de siete millones de pesetas.
«Lógicamente, lo primero es sospechar que el dinero no tiene un origen muy lícito, pues de lo contrario no estaría escondido en un trastero», indicaron fuentes próximas a la investigación.
Nuevos hilos de los que tirar
Ésa -la procedencia del dinero- es una de las cuestiones que el ex alto cargo del PP, quien este miércoles fue detenido en Madrid como imputado en supuestos delitos de cohecho, prevaricación, blanqueo de capitales y contra la ordenación del territorio, tendrá que explicar al titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Murcia, Antonio Alcázar, que es quien coordina la investigación sobre el caso Zerrichera.
También tendrá que aclarar, si es que no se acoge a su derecho a no declarar, como ayer hizo ante la Policía, de dónde procede el dinero en metálico -en cantidades que rondarían los 200.000 euros- con el que ha comprado alguna vivienda y que, según las gestiones de la UDEF-BLA, no habrían dejado rastro en las cuentas bancarias de Marqués.
Fuentes cercanas al caso han confirmado que, al margen del hallazgo de los 43.000 euros, los registros realizados en seis domicilios vinculados al ex consejero (piso en Madrid, domicilio de Murcia, casa en Campoamor, apartamento en Águilas y dos viviendas en Valencia, que eran examinadas ayer tarde) han sido «muy positivos» para la investigación.
Así, los agentes han intervenido gran cantidad de documentación sobre sus propiedades y, algo que se considera de especial interés, sobre su participación en diversas sociedades, tanto en España como en el extranjero. La Policía Nacional ya ha iniciado gestiones para tratar de determinar qué hay detrás de esas mercantiles. Las fuentes citadas han eludido confirmar si las sociedades están radicadas en países de la Unión Europea o si alguna de ella está vinculada con paraísos fiscales.
Segunda noche entre rejas
A la espera de que sea conducido a presencia del juez Alcázar, el ex consejero del Gobierno de Valcárcel completó esta madrugada su segunda noche entre rejas. Marqués permanece recluido en las dependencias que el Cuerpo Nacional de Policía tiene en la Plaza Ceballos, y ayer tarde estaba previsto que empezara a ser interrogado por los agentes anticorrupción.
Sin embargo, fuentes próximas al asunto indicaron que se habría negado a declarar ante los policías, aunque se habría manifestado dispuesto a hacerlo ante el juez.
Por su parte, los policías de la UDEF-BLA se afanan en clasificar y filtrar la ingente documentación obtenida en los hasta ahora seis registros domiciliarios que han practicado, con el fin de separar el grano de la paja y poner en marcha las averiguaciones y comprobaciones más urgentes. Entre esta documentación hay pocos soportes informático, pues Marqués no es muy ducho con los ordenadores.